India, un país de contrastes que cambió mi vida 1 de 3

Hace unos días escribí un articulo para un blog de viajes conocido como Viajando con Pasaporte Colombianoen el que respondí a diferentes preguntas relacionadas con mi viaje a India. En éste comparto diversas experiencias buenas y no tanto, que viví siendo una mujer extranjera viajando en dicho país. Aquí el link del articulo publicado en su blog: India, un país de contrastes que cambió mi vida

Aquí lo compartiré en tres publicaciones diferentes, en ésta la primera, les comparto cómo fue mi viaje, mi llegada y mi proceso de adaptación, en la próxima publicación, una mujer extranjera viajando sola en India y los hombres en India, por ultimo en la tercera publicación, la pobreza en India y qué me quedó de mi experiencia en India.


Muchas personas en el mundo tienen como sueño, meta o plan visitar India alguna vez en su vida, es más este lugar es constantemente mencionado en las diferentes listas de lugares que deberíamos ver y en mi opinión sentir antes de perecer. Sin embargo, el error más común que comenten las personas es pensar que es el lugar perfecto para buscar la tranquilidad necesaria para encontrarse a sí mismos; desde mi experiencia debo decir que este país pondrá a prueba todos tus sentidos, te llevara hasta tus limites, habrán momentos en los que querrás gritar, llorar, huir e incluso adelantar tu viaje de regreso. Pero, siempre que estés dispuesto a abrir tu corazón y tu mente a este asombroso lugar, a su gente, a su cultura, y aceptar los cambios radicales que todo esto puede generar en ti, llegaras a amarlo. Puesto que India es un país con un encanto único que además tiene el poder de cambiar al viajero, construir personas más sensibles y enseñarte formas diferentes de apreciar la vida.

  • Viajar a India

“Mi viaje a India en el 2013 durante 5 meses”

Amber Fort, Jaipur Pink City

Para mí el pensar en viajar y más vivir en India era un sueño que creía llegaría hacerse realidad en un futuro, quizá más lejano que cercano, principalmente por motivos económicos pensaba que primero llegaría a conocer otros territorios antes de llegar allí. Debido a que viajar desde Colombia a Asia puede representar mucho dinero en tiquetes aéreos principalmente y más para mí quien era una estudiante universitaria en sus veintes que aparte de estudiar una carrera que para nada traía plenitud a mi vida; sólo tenía un empleo con un salario casi miserable que realmente con lo que ganaba no me dejarían ni oler el avión.

Viaje a India por medio de una organización que me permitiría realizar mis practicas universitarias trabajando como investigadora para una universidad privada al sur del país. Siendo sincera nunca me intereso la propuesta por el lado educativo o profesional, yo exclusivamente quería viajar. Cuando recibí la noticia de que había sido aceptada para irme a India, al principio estaba feliz pero prontamente esa felicidad se tornó en indecisión, preocupación y otros sentimientos. No tenía un peso para comprar los tiquetes aéreos, mi único apoyo financiero quien era mi madre había acabado de salir de un divorcio y estaba endeudada hasta los dientes; todo apuntaba a que no iba ser posible realizar el viaje. Sin embargo, después de mucho buscar una opción terminamos solicitando un préstamo al banco, que además aún estamos pagando, con mi súper salario cubrí los gastos de documentación y visas y así todo empezó a tomar su rumbo y forma.

Antes de viajar a India traté de informarme acerca de la ciudad a la que llegaría, que cosas debería llevar en mi equipaje, etc. Todo lo que normalmente uno hace antes de viajar, de esta manera me contacté con diferentes personas quienes muy amablemente me aconsejaron y a las que les agradezco mucho su ayuda. Sin embargo, algunos de los consejos que recibí no fueron los mejores y tampoco me informé de la mejor manera acerca de la ciudad a la que llegaría, ya que terminé comprando un tiquete aéreo a la ciudad equivocada y todo porque la única diferencia entre ambas era una letra en el nombre, Bangalore – Mangalore, por suerte se localizan en el mismo estado a sólo cuatrocientos kilómetros de distancia una de la otra en el estado de Karnataka al sur de India. Al final era India y pensando en los tres millones trecientos mil kilómetros cuadrados aproximadamente que tiene de superficie, pues cuatrocientos kilómetros no era nada, más que un pequeño error.

Es allí donde comienza mi historia y mi camino, viajando a India desde Colombia con doce rollos de papel higiénico triple hoja en mi maleta, productos de aseo para poco más de cuatro meses, con destino a la ciudad equivocada y sin haber sido vacunada contra la malaria; todo producto de los buenos consejos e información.

  • Llegar a India

Hombres indios, en Ooty

Cuando por fin supe que viajaría a India, empecé a compartirlo con diferentes personas. Sin embargo, esperé hasta tener los tiquetes aéreos en la mano para hacerlo público, porque soy del tipo de personas que prefieren tener algo seguro antes de divulgarlo, pues considero que a veces las malas energías de algunas personas no son muy benéficas y tampoco quería pasar malos ratos. Una vez hice publica la noticia de que me iba a India por medio año, recibí todo tipo de comentarios en su mayoría tratando de infundirme miedo; recordándome las cifras de casos de violación, hablándome de lo malo que muestran los medios de comunicación acerca de la situación que vive la mujer en India. Así mismo recibí comentarios acerca de dejar mi universidad a tan poco tiempo de graduarme; en fin la verdad fueron pocas las opiniones positivas no sé si pretendían que cambiara mi decisión y si era así pues lastimosamente perdieron su tiempo.

Mi aventura a India comienza saliendo del Aeropuerto el Dorado en Bogotá, Colombia hacia el aeropuerto John F. Kennedy en New York – EEUU, allí comencé a pasar las verdes y las maduras con mis doce rollos de papel higiénico. En los aeropuertos es común recubrir las maletas con un plástico protector para evitar que estas se ensucien, sean abiertas, entre otras cosas. Bueno pues yo lo hice considerando que era un trayecto largo y no quería que mi maleta finalmente llegase destrozada; pues no se imaginan como me arrepentí de haberlo hecho. En el aeropuerto de Bogotá me fue permitido salir con 26 kilogramos en el equipaje de bodega y dado que el aeropuerto JFK es el aeropuerto más seguro del mundo después del incidente del 11 de septiembre del 2001,  es obligatorio realizar el registro y entrega del equipaje nuevamente, así que una vez llegué a Estados Unidos procedí a registrar mi maleta y me llevé la sorpresa de que sólo podría llevar 21 kilogramos. Ya me podrán imaginar en el medio del aeropuerto, sentada en el piso retirando todo el plástico que le habían puesto a la maleta en Colombia y posteriormente con 12 rollos de papel higiénico a mí alrededor, tratando de sacar 5 kilos de mi maleta para que ésta pudiese ser registrada. Pero no crean que me deshice de mi papel higiénico, ya lo había llevado de un trayecto a otro, así que llegaría con él hasta India.

Mi segunda parada antes de llegar a India fue en París, donde se suponía que pasaría sólo 3 horas que al final terminaron convirtiéndose en 13 horas, caminando de lado a lado en el aeropuerto Charles de Gaulle, horas que fueron una completa tortura, por lo menos la pasé comiendo el famoso pan francés y el agua en botella más costosa que jamás había pagado en mi vida. Finalmente, una de mis mayores preocupaciones en ese momento se hizo realidad; había perdido mi vuelo de la ciudad equivocada a la ciudad correcta, es decir, de Bangalore a Mangalore, mi destino final en India. Lo que antes era un sólo error de 400 kilómetros ahora era verdadero problema, para mí en mi primera vez en India, que hablaba inglés pero no perfecto, que llevaba casi 3 días viajando incluyendo esperas, cansada, con hambre, sin tomar un baño y con 12 rollos de papel higiénico esperando en mi maleta por un problema más.

Cuando por fin abordé el avión que me llevaría de París a India desbordé en llanto, mi estrés había llegado a su límite y fue allí donde tuve mi primer acercamiento con lo mejor de India, su gente. Pasaron un par de minutos y ya estaba rodeada de personas que trataban de tranquilizarme, que además pedían escuchar mis problemas y darme su ayuda para resolverlos. Una vez llegué a India a la ciudad equivocada Bangalore, confirmaron que había llegado tres horas tarde para mi vuelo así que debí adquirir un nuevo tiquete, de nuevo mi capacidad de equipaje se redujo, esta vez a quince kilogramos. Ya no tenía como evitar pagar por el exceso de equipaje de los 6 kilos restantes y obviamente no me iba a deshacer de los 12 rollos de papel higiénico después de que ya estaban en India, entonces no me quedo otra salida que pagar.

Una de mis preocupaciones en ese momento era ¿Quién me recogería en el siguiente aeropuerto?, pues el retraso lo había cambiado todo, no habría ningún hombre simpático, con su cabello peinado de lado y vistiendo uniforme beige, esperándome con un letrerito que dijera mí nombre –así como en las películas de Bollywood-. Gracias a que las llamadas telefónicas desde el aeropuerto eran gratis, pude coordinar para que me recogieran en el aeropuerto de la ciudad correcta, Mangalore. Una vez llegué, allí estaba él, cumpliendo con la descripción física que les di; quizá no tan simpático pero aun así me llevó sana y salva durante dos horas hasta el lugar donde finalmente viviría mis próximos tres meses en India, una pequeña ciudad llamada Manipal en el estado de Karnataka al sur del país.

  • Acostumbrarme a India

Human Rickshaw, Calcuta, India

Mi historia en India comienza en tiempo de  monzones, iniciando una nueva etapa de mi vida con muchas ilusiones, metas, sueños y miedos. Me encontraba lejos de casa en un mundo completamente diferente al que había vivido por veintiún años. India, representa un lugar lleno de sorpresas cada día; donde tienes que estar dispuesto a tomar nuevos riesgos y enfrentar tus

En Manipal, trabajaba para una universidad, tenía vivienda gratuita y tenía un salario por 5.000 rupias indias, aproximadamente $160.000 pesos colombianos u 80 USD. Mi salario no alcanzaba para mucho, sin embargo, allí estaba haciendo lo que yo llamaría “matar tres pájaros de un solo tiro” podría viajar, adquirir experiencia con mi profesión y también realizar lo que sería mi proyecto de grado para la universidad, de esta forma no dejaría tirado lo que estaba haciendo en Colombia y tampoco me perdería la oportunidad de estar en India –todo fríamente calculado-.

Mi primera semana en India se convirtió en un reto, -extrañaba todo- mi gran amor, mi gato, mis amigos, mi almohada y mi comida; todo producto del proceso de adaptación. En esa semana odie todo, me desesperaba ir a los restaurantes y no saber qué comer, cuando por fin ordenaba algún plato o era demasiado picante o sin sabor. Fue un proceso lento el acostumbrarme al tipo de gastronomía y sobre todo aprender los nombres de las diferentes preparaciones, sin embargo, me comencé apropiar y también a enamorar de esos días grises de monzón en los que nunca escampaba y de esa comida indeseable en un principio. Después de un tiempo cada vez que caminaba desde mi apartamento hasta mi trabajo, amaba ver todo gris, acompañado de cuervos por doquier, parecía película de terror pero me gustaba porque era diferente.

Les confieso que en mis primeros días en India me costaba mucho salir a la calle, me preocupaba terminar debajo de un carro en la mitad de una avenida. Y el estrés que me causaba el caos del tráfico era incontrolable, en mi cabeza se formaba un desastre de escuchar los sonidos de las bocinas de los carros, de los tuk tuks, de los buses, algunos para darme paso, otros para que me quitara, en resumen en India el claxon es como una segunda voz y la usan para absolutamente todo. Después de un tiempo aprendí a comportarme como ellos y no estresarme por nada.

Mi estilo de vida si cambió bastante, ya que en la mayoría de ciudades en India la vida termina a las 11 de la noche y a partir de esa hora todo estaba cerrado y en la ciudad en la que vivía, cuidaban mucho a los estudiantes que allí vivían porque en su mayoría eran hijos de familias adineradas, entonces no se podía permanecer en la calle y menos siendo mujer. Sin embargo, eso no era un impedimento y debo decir que la época de mi vida que me la he pasado más días ebria y de fiesta fue durante aquel tiempo.

India es un país que te puede llevar al borde de la desesperación como también al encanto absoluto. Es un lugar tan increíblemente caótico y fuera de control que así mismo todo funciona casi perfectamente. Me llevó muy poco tiempo acostumbrarme al estilo de vida, al final comprendí que no éramos tan diferentes y que todo era cuestión de tener una mente abierta.

Te invito a que continúes leyendo:

INDIA, UN PAÍS DE CONTRASTES QUE CAMBIÓ MI VIDA 2 DE 3

INDIA, UN PAÍS DE CONTRASTES QUE CAMBIÓ MI VIDA 3 DE 3

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7 pensamientos en “India, un país de contrastes que cambió mi vida 1 de 3”

  1. Hola, me ha encantado tu blog e historias. También soy Colombiano y vivo en Bogota, y realizare pronto un viaje a la India a trabajar durante 1 año, la verdad estoy muy asustado y aterrado de todo porque ha sido muy rápido. Se que la india es otra cosa muy diferente. Sin embargo no me motiva el hecho de ir a trabajar como tal, tan solo busco la oportunidad de alejarme de todo y poder buscar algo que hace falta enncontrar, yo diria que la firmeza. Este blog me ha ayudado a tranquilizarme y ver que todo es de perspectiva y pensamiento. Muchas gracias

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    1. Hola Sergio, me alegra escuchar lo que dices. En realidad es una experiencia muy Bonita y enriquecedora. Te aseguro que lo amaras, pero al principal tendras que ser fuerte y tener mucha paciencia porque no será facil. Cuentame para que parte de India iras a trabajar. Y si puedo ayudarte en algun, no dudes preguntar. 🙂 un abrazo desde México.

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      1. Hola

        Gracias por tu pronta respuesta, agradezco tus consejos y los tendré presentes, se que me ayudaran. Estaré en Nueva Delhi, trabajando para una empresa de outsourcing. Claro que si ya me he inscrito a tu blog para seguir tus historias y de no ser molestia, un ocasional consejo. Agradezco enormemente tu consejo. Saludos

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      2. Claro, cualquier cosa en la que pueda ser util con mucho gusto, New Delhi no se te hará muy diferente de bogota. Bueno allí tendras metro, hay más gente y es más grande, pero te adaptaras muy facil. 😁

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